viernes, 3 de agosto de 2007

Barrocazo... y desideratum

Hola, queridos.

He desempolvado, de entre mis muertecitos, un magnífico repertorio de conciertos para trompeta barrocos –entre los cuales uno, magnífico, del maese Händel- [para el que esté interesado, English Chamber Orchestra, Sir Charles Mackerras y, por supuesto, a la trompeta: Maurice André (no hay otro igual)] Hacía lo menos cinco años que no escuchaba este disco. Y hoy, recién entrado del trabajo –no veáis qué infierno de día he tenido- me he sentado aquí, en mi pequeño cubículo lleno de libros y discos, y he pensado instantáneamente en estos conciertos y en sus constantes y barroquísimas fugas, vivaces y furiosas. Una dosis de “barrocazo”, como digo yo, en plan Louis XIV; genial, desde cualquier punto de vista, con una bebida fresquita, como corresponde a estos cuarenta grados que hoy acompañan.

Apenas unos días para mi cumpleaños. Adiós a los veintiséis. Y amén, porque, la verdad sea dicha: han sido bastante birria. Empezaron, no diría yo que mal, pero de refilón. Han dado para mucho. Pero para mucho, mucho. De hecho, yo diría que los años cada vez dan para más [bueno, matizo: para más en algunos aspectos, para mucho menos en otros] Pero, de todo lo que han dado, si tuviera que mirar el remanente, me queda apenas un buen ascenso y una subida de sueldo. Que no es que me queje, ¡vive Dios!, pero es que ese tema era pescado vendido y estaba más claro que el día. Sopresa cero. Y, de todo lo demás: de todo en lo que yo había puesto un poquitito de ilusión –no digo ya de empeño- no hemos conseguido nada. Ni un poquitito.

Lo dicho: a ver si los veintisiete –que ¡mira que es feo el número!, ¡veintisiete!- dan para algo más. Alguna cosa más por la que reírme, y algún disgustito menos.

No, no... cierto: no he sufrido grandes desgracias. ¡Y toco madera! Sólo he tenido bastantes decepciones y más de una conversación desagradable que preferiría no tener que haber mantenido. No es material como para tener derecho a quejarse, me diréis. Y probablemente tengáis razón. Pero, ¡oye!, cada uno se queja de lo que le toca, y yo me quejo, precisamente, de que, cosas buenas, me tocan pocas, por no decir prácticamente ninguna. Y mirad que, a mí, para ser completamente feliz, me basta con cosas muy sencillitas...

Este nuevo año quiero que alguien me llame, de repente, para llevarme [nótese que digo llevarme, y no “ir” como acción conjunta, no: yo quiero que me lleven] a la ópera [¡o al ballet!], y luego a cenar, a un lugar especial y nuevo. Y que me cuiden un poquito y se preocupen por mí, aunque sólo sea un ratito. Quiero quedar a tomar café con alguien que sepa contarme un cuento, y me lo quiera contar despacito, como se cuentan los cuentos cuando cae la tarde, quedo, quedo... o quedar con alguien que me lleve a un lugar que le resulte especial, y me lo enseñe, en silencio, y sentarme a mirarlo, mientras se hace tarde... Y quiero que alguien me regale flores. ¿Por qué nadie nos regala flores a los hombres? Quiero dormir... y poder volver a asomarme a un Código Civil con una sensación que sea distinta al hastío. Quiero que suene el teléfono y, al otro lado, me hablen en francés con voz de mujer, y me canten, al oído, watch what happens, o my funny valentine o come fly with me o tantas otras. Además, para quien quiera cometer excesos, os comentaré que quiero también alguien que, de repente, me abrace como si fuera pequeño, y me haga sentir tranquilo y calentito. Quiero que alguien me haga una tarta y me la traiga, por sorpresa, un día cualquiera, sin nada que celebrar. Quiero, sobre todo, alguien que me haga reir como antes, a carcajadas, hasta que duela, y poder ponerle ilusión a algo –a lo que sea- desde el principio, como al principio, por tonto que sea.

No me malinterpretéis, ni os preocupéis, –de nuevo, os digo- que no estoy triste. Estoy, tan sólo, abúlico, y eso es ya suficientemente malo en sí mismo. Ganas de vivir no me faltan. Au contraire!. Lo que me falta no sé bien que es… igual es que me sobra algo.

Vosotros suidaos mucho, que sois el futuro.

No hay comentarios.: